Un dolor de cabeza transgénico:Si es Bayer, no es bueno: es Monsanto

Especial Temático #1: Radriografía al Agronegocio y a los Agrotóxicos

Fabián Tomasi, la sombra del modelo agrícola. Ilustración de Noe Gallardou

Hace dos años, en junio de 2018, la firma alemana de mayor alcance en la industria farmacéutica y de agronegocios, Bayer, se hizo acreedora de Monsanto, para lo cual pagó 63 mil millones de dólares. Ello implicó la fusión del poder de ambas multinacionales sobre las decisiones políticas a nivel mundial y sobre la industria, generando gran concentración de capitales y de mercado.

El movimiento fue autorizado por diferentes instituciones a nivel global, como el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la Unión Europea y la Fiscalía Nacional Económica de Chile (FNE), entre otras.

Los rubros de  producción agrícola de transgénicos, biotecnología, ingeniería genética, plaguicidas y farmacéutica son controlados a nivel mundial por sólo 4 corporaciones, todas presentes en Chile: Bayer-Monsanto, Syngenta Group (fusión entre ChemChina y Sinochem), Corteva Agriscience (producto de la fusión de Dow, DuPont y Pioneer) y BASF.

Según cifras de 2018, a nivel mundial los cultivos transgénicos alcanzaron 191.7 millones de hectáreas y están presentes en 26 países, primordialmente a través del maíz, la soja, el raps (canola) y el algodón.

Fábrica de veneno

Monsanto, empresa de capitales estadounidenses fundada en 1901, que es una de las impulsoras a nivel mundial de los agrotóxicos y de las semillas transgénicas, también ha estado vinculada a otros oscuros capítulos de la historia mundial.

En 1944 fabricó DDT (dicloro-difenil-tricloroetano), pesticida altamente tóxico, bioacumulable y biopersistente (se acumula en el medio ambiente así como en tejidos grasos de animales y humanos, generando biomagnificación o  transmisión de especie en especie a través de la cadena trófica). Sus efectos nocivos y letales fueron denunciados por la destacada científica y escritora Rachel Carson en el libro “Primavera Silenciosa” de 1962.

Antes de Primavera Silenciosa, Carson había publicado una serie de artículos en el diario The New Yorker. (Entre junio y julio de 1962)

Para la invasión de EEUU a Vietnam, Monsanto fue una de las siete compañías que produjo el compuesto llamado Agente Naranja, una mezcla de herbicidas con una importante carga de dioxinas que, entre 1961 y 1975, fue pulverizado aereamente por el ejército norteamericano, bajo la Operación Ranch Hand, sobre pueblos, campos de cultivo y la selva del sudeste asiático (Camboya y Lao, además de Vietnam).

Fumigación aérea de EEUU en Vietnam. Fotografía extraída de vietnam.vnanet.vn

El uso de armas químicas por EEUU en Vietnam incluyó además del Agente Naranja (40 millones de litros) otros agentes como rosado, verde, morado, azul y blanco (más de 80 millones de litros en total). 

La dioxina altamente nociva que contenía el Agente Naranja, afectó no sólo al reino vegetal y animal, incluido el ser humano, sino también al agua y los suelos, generando un verdadero ecocidio.

Extraída de vietnam.vnanet.vn

Las consecuencias específicas en la salud humana también fueron trágicas y persisten por generaciones hasta hoy, como el aumento considerable de abortos, nacimientos prematuros, malformaciones genéticas, diversos tipos de cáncer, diabetes y otras enfermedades.

Madre vietnamita y su hijo. Fotografía de Huang Ho, extraída de vietnam.vnanet.vn

Según estimaciones, sólo en Vietnam, cerca de 5 millones de personas estuvieron expuestas a los efectos altamente nocivos del Agente Naranja, 400 mil personas murieron o sufrieron mutilaciones graves por efecto de esta arma química y 500 mil niños nacieron con malformaciones. Tragedia sanitaria y ambiental que persiste hasta hoy, en la 4° generación tras la guerra. Según la Asociación de Víctimas del Agente Naranja de Vietnam, al 2019 existían 4,8 millones de víctimas de este defoliante en el país asiático.

Con este curriculum, Monsanto, líder mundial de la agroindustria, la biotecnología y la ingeniería genética, llegó a nuestros territorios.

Inicios de la transgenia en Latinoamérica

Fue hace 24 años, en marzo de 1996, cuando en Argentina se aprobó el cultivo de la primera soja transgénica.  Según versa el Atlas del Agronegocio transgénico en el Cono Sur, en sólo 81 días y bajo el gobierno de Carlos Menem, se autorizó la entrada de esta mega industria a las tierras de América del Sur.

La semilla se llamó soja RR, pues resistía al Roundup Ready, nombre comercial del herbicida glifosato que mataba toda la vegetación alrededor de la plantación de soja. El producto era propiedad de Monsanto y la semilla también. Según María Elena Rozas de la Red de Acción en Plaguicidas, Rapal-Chile, “hoy el glifosato está registrado por el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) con etiqueta verde”, pasando por alto los hallazgos científicos sobre sus consecuencias en la salud humana, animal, vegetal y ambiental.

Desde el caso argentino (1996 en adelante), se extendieron las plantaciones de Monsanto por las vastas y fértiles tierras de nuestra América en base a sus semillas genéticamente modificadas, afectando tristemente, no sólo la agricultura campesina e indígena en la práctica y transmisión de sus saberes, sino que también disminuyendo gravemente la biodiversidad de los distintos ecosistemas de la región.

Algunas de las autorizaciones formales para el desarrollo de la transgenia se dieron en el caso de Uruguay en 1996, Brasil (en forma “provisoria”) en 2004, Paraguay en 2004 y Bolivia en 2005.

En Chile, el máximo de superficie con cultivos transgénicos se registró en la temporada 2012/2013 (35.500 hectáreas). Algunas de las regulaciones vinculadas a esta agroindustria son las Resoluciones Exentas:

  • Nº 3970 del año 1997, que establece autorización para consumo animal de maíz genéticamente modificado;
  • Nº 3136 del año 1999, que establece normas generales de bioseguridad para los productos farmacéuticos de uso veterinario desarrollados mediante procesos biotecnológicos y que contienen Organismos Genéticamente Modificados (OGM);
  • y Nº 1523 del año 2001, que establece normas para la internación e introducción al medio ambiente de organismos vegetales vivos modificados de propagación (que hoy pretende ser derogada por el SAG).
Cultivo de raps (canola) en La Araucanía

Según cifras del SAG, en el periodo 2019-2020 el raps (canola o colza) fue la tercera especie más cultivada a nivel nacional con 2.879 hectáreas, después del maíz (8.285 ha.) y de la soja (3.169 ha.). Las cuatro regiones con mayor superficie de raps genéticamente modificado fueron Maule (837 ha.), Ñuble (764 ha.), Bío bio (745 ha.) y La Araucanía (509 ha.). 

Semilleros y ensayos por región y especie transgénica: Temporada 2019-2020. Actualizada al 1 de junio de 2020. Fuente: SAG.

 

La cara de Bayer-Monsanto en Chile: Anasac

Anasac, fundada en 1948 por la Sociedad Nacional de Agricultura, fue una de las 10 empresas que para 1998 ya producían miles de hectáreas de cultivos de semillas transgénicas en el país. Para ese entonces, había plantaciones de maíz, soya, raps, remolacha y tomate transgénico, cuyas semillas eran exportadas. 

Las ubicaciones de los predios se mantenían bajo reserva, incluso entrada la década del 2000. Así se comprobó gracias a las acciones emprendidas desde La Alianza por una Mejor Calidad de Vida/RAP Chile, representada por María Elena Rozas.

Esta organización, en el año 2009, solicitó información al SAG con respecto a la ubicación exacta e identificación de los propietarios de los predios donde, por ese entonces, se cultivaba y acopiaba semilla transgénica. Las empresas Monsanto, Syngenta, Bayer y otras semilleras chilenas, agrupadas en la Asociación de Productores de Semillas (ANPROS) puestas en aviso por el mismo SAG, lograron estancar la entrega de información durante tres años.

Recién en  2012, luego de acciones judiciales en la Corte de Apelaciones de Santiago y en el Tribunal Constitucional, el Consejo de la Transparencia falló a favor de la solicitud de información de María Elena Rozas, llamando al SAG a adecuar “la Resolución Exenta N° 1.523, de 2001, a la normativa sobre acceso a la información pública establecida en la Ley de Transparencia”. El fallo fue calificado como histórico.

A partir de 2018, los negocios que Monsanto había iniciado con Anasac, otras empresas semilleras y otros proyectos de la estadounidense pasaron a manos de Bayer.

Uno de ellos es la Planta de Procesamiento de Semillas en Paine de Anasac. Esta partió operando ilegalmente, lo que fue comprobado por la Comisión Regional de Medio Ambiente (Corema) de 1998, que denegó la autorización del proyecto presentado al Sistema de Evaluación Ambiental, después de haber comenzado sus operaciones. Al año siguiente, en 1999, la empresa presentó el proyecto “Planta Secadora de Maíz para Exportación”, Nº 16/1999, que sí fue aprobado ese mismo año.

Posteriormente, en 2008, fue aprobado el proyecto “Ampliación de Planta Seleccionadora de Semillas de Maíz para Exportación”, presentado por Monsanto, bajo la RCA N°988/2008; y en 2010 la “Segunda Etapa Ampliación de Planta Seleccionadora de Semillas de Maíz para Exportación”, RCA N°145/2010. Sin embargo, ambos proyectos fueron modificados con la presentación de “Optimización Planta Seleccionadora de Semillas”, aprobado según RCA N°202/2017.

Este, al igual que todos los proyectos, fue presentado a través de una Declaración de Impacto Ambiental (DIA)  aprobada en abril de 2017 por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), quien negó la solicitud de la comunidad de abrir un proceso de participación ciudadana.

Otras instalaciones de Bayer-Monsanto en Chile son:

  • Sistema de Tratamiento y Disposición de Riles Monsanto Chile S.A., Planta Rengo VI Región (aprobada en 2009);
  • Plantas de acopio ubicadas en Melipilla y Buin;
  • Planta Agroindustrial Santa Julia (lavado y secado de semillas, RCA N°87/2012) ubicada en Graneros;
  • Estaciones de Investigación y Desarrollo de Semillas de Vegetales en Graneros (Región de O´Higgins), Lautaro (La Araucanía ) y Melipilla (Región Metropolitana).

A las anteriores se suma la Planta procesadora de semillas de hortalizas (procesamiento, embalaje y distribución de semillas vegetales “Demand Fulfillmet”), en Viluco, Buin, Región Metropolitana. La propiedad era originalmente de Seminis, empresa que fue comprada por Monsanto en 2005. La modernización de la Planta de Viluco, ya bajo el control de Bayer Crop Science, que implicó su estandarización al nivel de Plantas análogas en Oxnard, Estados Unidos y Enkhuizen, Holanda, fue inaugurada en septiembre de 2018 sin un proceso de evaluación ambiental, según registro público, y contó con una inversión de 8,5 millones de dólares, convirtiéndose en la única (en su tipo) de Latinoamérica.

Planta Viluco de Bayer Crop Science, Buin, Región Metropolitana.

A pesar de que Bayer-Monsanto está presente en Chile hace décadas, sus semillas no pueden ser comercializadas en el mercado interno. Esta prohibición legal es la que justamente se quiere cambiar desde el gobierno de Piñera, mediante la derogación y reemplazo del decreto n°1523 de 2001. Para participar del proceso de consulta sobre esta modificación del SAG,  las observaciones ciudadanas pueden enviarse hasta el próximo 15 de junio.

 

Revisa los detalles del proceso de consulta del SAG:  Realizan urgente llamado a rechazar última acción del SAG a favor de los agrotóxicos y transgénicos

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En la próxima entrega de este Especial Radiografía al Agronegocio y a los Agrotóxicos, analizaremos los argumentos a favor de la transgenia, así como las justificaciones para su rechazo.

Especial Temático #1: Radriografía al Agronegocio y a los Agrotóxicos

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