Declaración pública:¡BASTA CON EL SACRIFICIO DE LAS VIDAS MIGRANTES EN LA AGROINDUSTRIA EN CHILE!

Es un hecho que las condiciones de precariedad de las comunidades inmigrantes que habitan el territorio chileno se han profundizado con el contexto de emergencia sanitaria a causa del Covid-19, aún más considerando la desigualdad social que ya estaba presente en el país. La situación de precarización se expresa en todos los ámbitos de la vida: tanto laborales, de vivienda, educación, alimentación, salud como en el reconocimiento social, jurídico, político, étnico y cultural de estas comunidades; en donde muchas de ellas se encuentran en condiciones de vulnerabilidad extrema, además de estar en semi-irregularidad o irregularidad migratoria.

En este contexto angustiante, resulta especialmente preocupante la situación de una categoría de migrantes muy invisibilizada y especialmente desprotegida como son lxs trabajadorxs migrantes de la agroindustria. Son miles las personas empleadas en el sector agropecuario en casi todas las regiones del país (sobre todo en la sexta y séptima) quienes, en búsqueda de trabajo remunerado y de mejores condiciones de vida han llegado a instalarse en viviendas precarias, hacinadxs en zonas sacrificadas a la agroindustria y en completo abandono por parte del Estado.

A diferencia de lxs trabajadorxs agrícolas chilenxs, peruanxs o bolivianxs, que suelen migrar a las zonas de cultivo según las temporadas, la mayoría de lxs migrantes que se han insertado en empleos subalternos de la agroindustria estos cuatro últimos años provienen de países más lejanos (Haití, Venezuela, Colombia), lo que implica que su instalación en ese tipo de contextos es duradera. Sin embargo, están igualmente sometidos al sistema de subcontratación por lo cual sus contratos raras veces superan los dos meses, o sino son empleados informalmente, recibiendo ingresos muy fluctuantes que casi nunca superan el sueldo mínimo, y obligados a resistir temporadas enteras sin trabajo.

Algunos llevan ya varios años viendo cómo sus vidas se vuelven cada vez más precarias con el paso de las temporadas, mientras que las grandes empresas del sector y los intermediarios laborales (contratistas) siguen enriqueciéndose. Sin posibilidad de volver a sus países de origen, sometidos al desempleo forzoso cada invierno, luego de períodos de intensa explotación e intoxicación de sus cuerpos en los predios, lxs temporerxs migrantes y sus familias están viviendo una situación aún más insostenible a raíz de la pandemia.

Como en general las vidas de los temporerxs no les importa mucho a las empresas agropecuarias, la llegada del virus no ha implicado una preocupación mayor por ellxs: algunxs alcanzaron a participar en las faenas de las últimos meses (cosecha de uva, mandarina), a pesar de los altos riesgos de contagio y de  la baja abusiva de sus remuneraciones, mientras que otrxs se quedaron rápidamente sin fuente laboral. Sin ninguna garantía de protección social en un sector marcado por la subcontratación, la informalidad de las relaciones laborales y el trabajo a destajo, algunxs trabajadorxs no han podido ni siquiera obtener los bonos estatales que les correspondían.

Es importante resaltar que durante este año (y en cuarentena) aumentó el ingreso de proyectos extractivistas en el SEIA (Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental), en donde muchos de ellos corresponden al sector agropecuario; lo que demuestra claramente que en tiempos de emergencia se incrementa el abuso empresarial, el cual es consentido y promovido por el Estado a la par que se restringen los derechos tanto de los pueblos como de sus territorios. Además de esto, el gobierno pretende introducir un proyecto de Ley de migraciones, el cual en el fondo tiene la intención de generar una masa de trabajadores sin derechos y niega toda posibilidad de la regularización migratoria. No es casual además el recurso cada vez mayor a una mano de obra afrocaribeña, en un sector donde la racialización de los trabajadores es un recurso activo de subordinación laboral.

Ante este panorama de constante vulneración de la vida, es necesario hacer visible la situación de lxs temporerxs migrantes de la agroindustria, esos nuevos peones del latifundio agroexportador. Esto es un asunto de sobrevivencia. Es inaceptable que las personas que producen alimentos para los consumidores de otros países estén ahora mismo pasando hambre, mientras que las grandes empresas y las autoridades locales lo siguen normalizando.

Como pueblos, nos oponemos al recrudecimiento de las políticas del sometimiento y de las economías extractivistas de la muerte. Exigimos nuestro derecho a migrar, a ser reconocidxs y existir dignamente dentro de los territorios de Chile.

 

¡Dignidad para lxs temporerxs migrantes y sus familias!

¡Por la defensa de la vida y de los territorios!

Firman

Coordinadora Nacional de Inmigrantes de Chile

Comité Socioambiental de la Coord. Nacional de Inmigrantes

Secretaría de Mujeres Inmigrantes

Negradas- Red de Mujeres Afrodiaspóricas

Movimiento por el Agua y los Territorios

Comité Socioambiental de la CF8M

Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI)

Marcha Mundial de las Mujeres- Chile

Red chilena contra la Violencia hacia las Mujeres

Carpa de las Mujeres

 

             

Deja un comentario