¡A pinchar la burbuja!(VIDEO) ¿Son las universidades chilenas reproductoras del neoliberalismo?

¿Por qué sostenemos sistemas que nos oprimen? Esta y otras preguntas plantea la webserie “Paradojas del Nihilismo: La Academia” del colectivo Pliegue Producciones, con la finalidad de visibilizar la crisis de sentido al interior de estas instituciones de educación superior.

Luego de tres años de investigación, este 27 de mayo a las 20 horas se estrenó “Desilusión”, primero de seis capítulos de la webserie de Documental-Ficción que busca cuestionar qué, para qué  y para quiénes se produce conocimiento; la categorización de quienes lo producen, intelectuales precarizados versus intelectuales elitizados; y el sentido mismo que poseen hoy las universidades al interior de la sociedad.

El trabajo audiovisual cuya ejecución contó con el financiamiento del Fondo de Fomento Audiovisual del ministerio de Cultura, convocatoria 2019, será exhibido de forma gratuita a través del canal de YouTube de Pliegue.

Pliegue Producciones es un colectivo multidisciplinario, compuesto por cineastas, filósofos, sicólogos, estetas y entre otros. Busca democratizar el conocimiento filosófico y estético contemporáneo, a través de la creación de metodologías que aúnan las herramientas del ensayo filosófico con las del cine. Su interés está en darle potencial afectivo a la filosofía, así como entregarle potencial intelectual a  la producción audiovisual. Otras incursiones anteriores, son sus charlas, en donde a través de una suerte de documental en vivo se muestran imágenes que van siendo relatadas con una voz en off.

Proyecto Aurora conversó con Daniela Céspedes, en su calidad de vocera del Colectivo Pliegue. También es la responsable del proyecto y ha estado a cargo de la producción y creación creativa de “Paradojas del nihilismo: La Academia”.

Daniela, ¿son las universidades chilenas reproductoras del neoliberalismo? O en un sentido más amplio: ¿Cómo se vincula el neoliberalismo con las universidades chilenas? ¿Qué rol cumplen en este sistema económico?

Sí, las universidades chilenas sí son reproductoras del neoliberalismo. Las universidades que producen más conocimiento sustentan el negocio multimillonario de las revistas académicas, que son negocios que están creados y orientados hacia el lucro. Pero, las que no producen tanto conocimiento y sólo son productoras de títulos profesionalizantes, como algunas universidades privadas -grupo Laurete, por ejemplo- también reproducen el neoliberalismo, a través del endeudamiento de sus estudiantes, a través de la explotación de algunos académicos, a través de un proceso de precarización de la labor docente. 

En ambos casos, tanto el estudiante como el académico, se ven envueltos en una labor alienante. Lo que nosotros hemos investigado es ese testimonio existencial. El estudiante y el académico se ven envueltos en esta relación alienante y las universidades producen subjetividades, cuya existencia estaría orientada a la producción económica capitalista. 

Entonces, las universidades, en ese sentido, van a cumplir el rol de formar a los alumnos tanto intelectualmente como vitalmente, para que sean entes productivos al interior del sistema. No estamos diciendo que todos los académicos o docentes, ni que todos los estudiantes, sino que es el sistema mismo el que se está reproduciendo, a través de una producción de conocimiento desprovisto de sentido y supeditado al valor económico.

¿Cuáles son los cuestionamientos principales que ustedes hacen a través de la webserie, acerca del rol de las universidades?

En general, más que cuestionamientos, son varias preguntas, en realidad. Lo que nos llevó a hacer la webserie, fue preguntarnos cuáles son los procesos históricos transversales de las universidades; qué las llevaron a someterse a esta burocratización y mercantilización del conocimiento; cómo fue el proceso en que las universidades comenzaron a validarse a través de esta acreditación y a través de este negocio. Cómo ha llegado a predominar, de alguna manera, un malestar tan grande que se sostiene en puros secretos a voces. Porque este problema que nosotros estamos mostrando,  no es un problema nuevo y tampoco es un problema que nadie sepa.

Justamente en ese punto y también a partir de las preguntas que ustedes se imponen con la investigación y con la realización de esta webserie. ¿Por qué sostenemos sistemas que nos oprimen? Si ya sabemos que esto está pasando así  y tenemos nuestra crítica, ¿por qué permitimos que se sigan reproduciendo este tipo de sistemas?

Tiene que ver que con todas las preguntas que nos hicimos, nos dimos cuenta de que había una voluntad nihilista. Lo decimos en esos términos porque son los códigos con los cuáles nosotros investigamos. Hay una voluntad nihilista, en sentido de que esas personas que habitan ese sistema, no creen en el sistema. Se sienten obligadas a perpetuarlo, pero, por algún motivo, no saben por qué o no saben cómo funciona y no entienden cómo hacer resistencia. 

Por eso, es que el enfoque es principalmente existencial, a pesar de que los problemas son como para una investigación periodística, de años, yo creo… a pesar de que las investigaciones periodísticas acerca de los papers ya existen. Hay personas que han sido perseguidas políticas al respecto. Hay personas que se han suicidado, producto del activismo que se ha hecho, el ejemplo es Aaron Swartz, que fue activista por la democratización del conocimiento. La activista Alexandra Elbakyan creó Scy-Hub, que hoy en día tiene que proteger su integridad. Entonces, básicamente, esta no es una lucha de hoy día y lo que existe en la universidad es mucho miedo a hablar siquiera del tema.

La webserie se llama paradojas del nihilismo porque nosotros tenemos la hipótesis de que hay una paradoja en el hecho de que, si bien, hay un deseo de modificar o de salirse de los sistemas que nos oprimen, esos mismos sistemas insertan la tendencia contraria de ese deseo, o sea la tendencia a sostener ese mismo sistema a pesar de lo opresivo que pueda ser.  El vínculo que tenemos con los sistemas opresivos y por qué queremos salir del sistema opresivo, pero a la vez quedarnos en él. Y eso es algo que nosotros hemos visto en todas las personas que entrevistamos y en mucha gente que nos ha mandado su testimonio.

El proyecto fue financiado por el Fondo de Fomento Audiovisual del ministerio de la Cultura, Convocatoria 2019. ¿Habían postulado anteriormente? ¿Cómo fue el recurrir a un fondo estatal, entendiendo al Estado como uno de los mayores propiciadores de que la educación universitaria sea lo que es hoy?

No, nunca habíamos postulado a un fondo estatal. El proceso fue súper estresante. A veces perdía un poco el sentido, porque los procesos de postulación son principalmente burocráticos, propio de cómo funciona el Estado, en general. Pero en realidad nos movía el deseo de que esto se tenía que hacer, y lo paradójico al final es que, si bien estamos criticando un sistema, tuvimos que someternos a las lógicas del sistema. En el fondo, de lo que se trata todo esto, es decir que no existe ninguna exterioridad posible.

Nosotros financiamos nuestro trabajo, como equipo, el primer año y medio de investigación y después lo postulamos al Fondo Audiovisual, porque consideramos que necesitábamos mucho más presupuesto, si lo que queríamos era hacer algo audiovisual y de capítulos.

Fueron Tres años de investigación, ¿cómo se tomó en los círculos universitarios las preguntas que ustedes buscaban responder? ¿Notaron incomodidad o resistencia a la discusión por parte de algunos segmentos?

Al principio, tuvimos una buena recepción. La gente que entrevistamos vive las problemáticas en carne propia, entonces, de alguna manera, quería participar del proyecto. Pero a la vez está todo este tipo de temores sobre qué va a pasar si yo hablo, a pesar de que no denuncio a alguien en específico, pero simplemente por el hecho de hablar del tema. Entonces, en general, de los entrevistados hubo muy buena disposición, sólo que nunca tuvimos esa facilidad, obviamente, con ninguna persona que tuviera el negocio de las revistas académicas. Este negocio opera a través de secreto, entonces nadie sabe y no les conviene tampoco. Ninguna institucionalidad nos quiso dar una entrevista ni tampoco algunas personas que pudiesen verse perjudicadas al respecto y eso fue mucha, mucha gente, que nos dijo que no, pero los que nos dijeron que sí, fue una súper buena disposición.

En relación al abuso de poder, que en sus diversas formas se da al interior de las instituciones, en general, y de las universidades, en particular, ¿se puede erradicar esta jerarquía, de unos sobre otros bajo la lógica actual de producción de conocimiento?

Bueno, es difícil, porque el sistema como está pensado, o sea las universidades se volvieron hoy,  completamente, en sistemas conservadores. Intentan aplacar cualquier intento de cambio o peor todavía; cualquier intento de cambio lo empiezan a integrar a su propia lógica, o sea a la misma lógica de papers. Los mismos ejemplos que nosotros damos en la serie van en la línea  de intentos personales que han tenido algunas personas para liberar esta información, pero la historia de este problema nos dice todo lo contrario, la gente que ha intentado hacer algo radical sobre este tema y que se ha comprometido con este tema, han sido perseguidos políticamente, han tenido demandas multimillonarias o, literalmente, se ha llevado al suicidio esta resistencia, o sea no es un tema menor.

A pesar, de que nos sorprendimos con la recepción que había tenido la noticia, pensamos que no era un problema tan relevante para la gente, pero en realidad como es algo acumulativo de muchas décadas y mucha gente no lo habla, entonces se están proyectando todos esos testimonios, sobre lo que ha pasado durante mucho tiempo. Sin contar con la gente de Reditt que hace poco conmemoraron el suicidio de Aaron Swartz, también. En términos de la educación, tal como se hace actualmente, no pudimos hallar ejemplos en esa dirección, pero yo me imagino que los hay y, de hecho, esa es la idea, de si alguien que está ahí y lo está haciendo se comunique con nosotros para poder ayudar a hacer resistencia. Más que todo, algunos gestos, algunas iniciativas pequeñas en la línea de tensionar el sistema, pero a nivel de la forma de la enseñanza, no ha habido ninguna intención radical de cambio que no se integre a la lógica.

Daniela, comúnmente, tenemos en el inconsciente colectivo una fe ciega en la carrera universitaria, ya sea por tradición familiar, por creer que se puede asegurar un futuro, o que  genera esta llamada “movilidad” de los segmentos sociales, de los estratos más populares, más pobres a que puedan llegar a otro tipo de status. ¿Ustedes cuestionan también esta visión? Justamente ahora, que bajo este contexto de Pandemia, vemos lo importante que es tener una huerta; saber fabricar cosas que nos puedan ayudar en nuestras labores cotidianas, nuestras propias herramientas, etc. Un enfoque mucho más ligado con los oficios, ¿ustedes hacen este análisis también?

Sí, son dos preguntas distintas y se unen, obviamente, pero la primera; respecto de ir a la universidad para ascender socialmente, es una ilusión y, de hecho, el 1° capítulo se trata de la desilusión. Básicamente, de cómo la universidad es un símbolo, en Chile, sobre todo, de poder ascender socialmente. Ya no es solamente aprender y esa creencia se sustentó mucho en el negocio de las universidades privadas y en el CAE. Cuando se crea el CAE se buscó, a través de eso, que ingresaran muchos más estudiantes, de hecho la meta que ellos tenían era un millón de estudiantes nuevos y se dieron cuenta que ese millón de estudiantes nuevos, que se superó por creces, la mitad desertaba y lo único que se hacía era endeudarles.

Este sistema perverso sigue ahí. La deserción de los estudiantes que entran a la universidad es muy grande. Están obligados a ir, por un sistema que de alguna manera tensiona y tendencia a pensar que es la única manera de subir socialmente o la única manera de tener acceso a la información o aprendizaje. Y esa ilusión se ve opacada, porque en realidad te quedas endeudada por mucha más plata de la que puedes ganar los primeros años de tu vida, en algunos casos.

Entonces, es realmente, una desilusión del sistema académico y sobre todo en algunas universidades que están orientadas a sólo vender un título. El aislamiento de los saberes que, también es parte, se sustenta mucho en el ámbito de las revistas académicas. El hecho de que están tan aisladas las carreras, que no se comuniquen entre ellas, que estén orientadas a la producción de un tipo de conocimiento. Que es especulativo; que está muy alejado de los oficios. Todo ese tipo de problemas son problemas que se configuraron en la universidad capitalista y que se radicalizaron en los últimos 30 años.

Y en ese sentido, ¿qué tan lejos estamos de poder incorporar otro tipo de producción de conocimientos? De otras fuentes, por ejemplo de pueblos originarios y de que la universidad se convierta en una posibilidad real de desarrollo personal, de en una forma de aportar a la sociedad, de sobrevivir y desarrollarse pero en pro de un bien común ¿Estamos muy lejos de una realidad como esa?

No sabría decirte en realidad. Lo que sí puedo decir es lo que ha pasado sólo con el trailer. Ha pasado con el sólo tráiler, que ni siquiera el tema de la discusión del paper se quiera discutir. Ha generado mucha resistencia el sólo hecho de criticar el modelo universitario, cuando en realidad, lo que nosotros estamos diciendo es que antes de que impongamos otro modelo de universidad, antes de que nos pongamos a pensar en otra cosa, pensemos cuál es el sentido de todo esto. Si al final de lo que se trata es del sentido ¿Creemos en lo que estamos haciendo? ¿Esto es en lo que realmente creemos? Y la respuesta, a través de todos estos testimonios es que no. Nosotros pensábamos, en algún punto, que habían profesores que se sentían, de alguna manera, realizando  lo que ellos pensaban que iba a suceder y la verdad es que la mayoría, no. Sólo las personas que accedieron a un cierto cargo, o a una cierta circulación del conocimiento se sienten, yo me imagino, satisfechas. No quiero hablar por ellas pero, en general, lo que existe es una resignación, como… es lo que me tocó y no puedo hacer nada más y eso es lo más complicado.

De qué sirve incorporar perspectivas de género en la universidad y perspectivas postcolonialistas  en la universidad, si estos temas que son el sentido mismo de por qué se genera el conocimiento, hacia dónde llega, quién lo produce, hacia dónde va, cuál es el alcance; no se está conversando. Falta una conversación de las bases sobre el sentido de la universidad, y esa es nuestra propuesta, ni siquiera nosotros proponemos un modelo ideal, no queremos decir que hay una forma correcta de hacer universidad, sino decir por qué nadie está discutiendo estos temas, viendo que a todas luces, está saliendo la crisis de la universidad.

¿Cuál fue el rol de las otras voces que participan en la serie, como la periodista María Olivia Monckeberg?

Obviamente, apoyarnos en su trayectoria. En todo lo que ella ha investigado, pero sobre todo, nuevamente, como las preguntas que les hicimos a nuestros entrevistados van en la línea de lo existencial, o sea van en la línea de cómo el capitalismo, en su tendencia neoliberal que está acá súper radicalizada, cómo impacta el capitalismo en el sentido que tiene el conocimiento.  Se trata de cuestionar. Ok, se lucra con el conocimiento, pero ¿cuál es el impacto de ese lucro? ¿Cuál es el impacto que tiene crear conocimiento, si a nadie impacta? No  existe ningún tipo de alcance en las comunidades. Los papers están aislados y cosificados en bibliotecas que nadie sabe, entonces, el rol que tuvo María Olivia, sobre todo, es proyectar, después de todas las investigaciones que ha hecho, por qué las universidades siguen manteniendo esos sistemas y cómo es que ella ve, a la luz de todo lo que ha investigado, lo que puede pasar más adelante o lo que ella pudiese pensar en este escenario.

Y ahí, en ese análisis, también está ese usufructo que se hace desde la universidad y la investigación, también en el área de humanidades, de llegar a ciertos territorios, levantar información desde ahí, como sujetos de estudio y los resultados quedan en la universidad, no siempre hay una retroalimentación, no hay una retribución también hacia esas comunidades…

Claro. Es que esto va, también, en la creencia de que las disciplinas primero funcionan aisladas y no en conjunto. Segundo, que toda disciplina está absolutamente aislada de lo político, y no me refiero aquí a lo político con lo partidista, quiero dejar eso súper claro,  sino que todo es político y genera efectos políticos. Entonces, un científico que genera conocimiento y piensa que su conocimiento no va a tener alcance político en una comunidad, es un científico que no está entendiendo que todo lo que hace tiene consecuencias políticas, sobre todo si sus hallazgos son súper importantes, van a ser usados para una cierta comunidad, entonces esa comunidad tiene que saber esos resultados y tiene que empoderarse de ese conocimiento que se está produciendo, cosa que no se hace. 

Hay profesores que ni siquiera logran codificar lo que saben, en otro lenguaje para otra persona, y eso es producto del aislamiento total de un saber, eso es lo primero. Lo segundo es la poca interdisciplinariedad que existe en la universidad, en términos de compartir códigos, que cada carrera tenga su propio título, que tenga su propio negocio, además. Entonces la persona entra y sabe en qué va a trabajar y cómo va a ser su vida, etc, en vez de unirse y compartir los problemas que tienen las distintas disciplinas y buscar componer soluciones en conjunto.

Claro, un desarrollo de soluciones más integrales.

Sí, porque al final, cada carrera tiene una perspectiva y esa perspectiva, a medida que han avanzado los años está cada vez más sesgada. Por ejemplo, si tú estudiaste ingeniería comercial y después magíster en economía, doctorado en economía, postdoctorado en economía… Estás, básicamente, aislando un conocimiento y no tienes ningún conocimiento de otro tipo de disciplina. Ahí, hay un problema de la misma configuración de la carrera universitaria y eso tiene que ver con que es un sistema que está hecho para generar profesiones que tienen que ver con cómo se configura el sistema neoliberal, porque tienen que ir a trabajar, ¿no es verdad?

Por último Daniela, ya me contaste algo sobre el primer capítulo que habla de la desilusión. Quisiera que me adelantes un poco, si se puede, cómo se va a desarrollar la serie en los capítulos que vengan más adelante.

Sí. El primer capítulo es una introducción afectiva a todos los temas que vienen en los otros capítulos. Se llama Desilusión y de alguna manera plantea la relación que puede tener la universidad y el nihilismo. Los modos en los cuales se ha construido la universidad y el nihilismo y también toda la desilusión que te decía sobre el sistema universitario.

El 2° capítulo es todo lo relacionado con el lucro y ahí hay hallazgos científicos, hay hallazgos periodísticos y tiene que ver con la participación de Hassam Akram, con la participación de María Olivia Monckeberg, o sea de alguna manera, está orientado tanto al análisis del capitalismo cognitivo como al análisis del lucro en las universidades y su futuro.

El 3°, es el turno del paper, propiamente tal, donde se analiza el negocio de las revistas académicas. Tratamos de hacer un capítulo donde las personas se informaran de este problema, personas que no necesariamente son investigadores que están metidos en el problema, sino que también, cualquier otra persona pudiese saberlo. Y es súper importante para nosotros que gente que no ha entrado todavía en la universidad entienda que así es como funciona la universidad en postgrado.

En el 4° capítulo, nos orientamos hacia el ¿Por qué mantenemos sistemas que nos oprimen? Se habla de esta relación transferencial que tienen los alumnos con los profesores, lo cual hace más difícil cualquier posibilidad de emancipación. En la relación transferencial hay afecto, pero entonces, en muchos casos de abuso cuesta mucho más, porque al final el profesor es la persona que te guía, de alguna manera. Todavía existe esa figura del maestro. Hablamos de la decadencia actual del maestro, que hoy en día está guiado por un currículum. También hablamos de cuáles son las posibilidades de otro tipo de educación que esté fuera de la jerarquía; cuáles son las posibilidades de pensar una universidad que no esté basada en el estatus, en el ego, en el prestigio, en códigos que tienen que ver más con una carrera sicológica por el estatus que con una carrera por adquirir conocimiento. Estatus que no está ligado a códigos de honor ni de ética, sino que a códigos capitalistas. O sea la cantidad de citas que yo tenga en una revista es súper importante. Esto no es que el prestigio esté mal, sino: ¿A qué nos referimos con prestigio? Prestigio, es tener muchas citaciones, por ejemplo.

Después en el 5° lo que hacemos es preguntarnos, cuál es la relación de la opresión con el cinismo, con la hipocresía. Cómo sostenemos nosotros mismos sistemas que nos oprimen a través de decisiones que creemos que son leves, pero que nos pesan con el tiempo. Cómo podemos hacer resistencia a través de los pequeños actos, o cómo se sostienen sistemas corruptos. Y ahí es donde entra el análisis psicoanalítico y también el análisis filosófico.

Y el 6° y último capítulo, que se llama Pensar en imágenes, tiene que ver con cómo el conocimiento se ha llevado hacia el área, primero, de los papers, pero también una concepción del conocimiento ligada a la racionalidad, a la especulación y no a los afectos. El por qué se ha aislado el componente afectivo de la educación, el componente creativo de la educación y se ha enfocado en este componente lógico y medible.

Finalmente, el aporte que podemos hacer, aunque en realidad eso no lo juzgamos nosotros, es sobre la condición existencial que habita en la universidad y al final la universidad sólo va a ser el lugar desde donde vamos a conversar cosas que son transversales a la condición contemporánea. La webserie, sobre todo, se enfoca en el cómo mantenemos o perpetuamos sistemas que nos oprimen. Cómo es que perpetuamos este cinismo, generalizado y, desde  ese punto de vista; la idea es que las personas estén o no en la universidad, se cuestionen.

FICHA TÉCNICA:

Duración: 180 minutos.

Capítulos: 6

Género: Documental-Ficción.

Dirección y producción: Equipo Pliegue

Estreno: Miércoles 27 de mayo a las 20:00 hrs. A partir del estreno, todos los jueves se subirá un nuevo capítulo al canal de YouTube de Pliegue Producciones.

 Capítulo I:

DESILUSIÓN

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