Editorial #3:Ante el capitalvirus y el Mal Gobierno, la Vida Resiste y Construye Dignidad

Que no nos gane la ingenuidad, no estamos presenciando la extinción del capitalismo ni de su salvajismo amparado en las políticas públicas que rigen el entramado social de las diversas naciones del mundo, bajo las lógicas de la banca internacional ni de sus fondos monetarios. Más bien,  parece prepararse un escenario que afila aún más las garras de este sistema neoliberal que profundiza las desigualdades, la pobreza y el despojo de los bienes naturales.

Mientras día a día los reportes del gobierno de Piñera no responden las legítimas inquietudes que  surgen de su manejo de la crisis, sí dejan en evidencia no sólo la desprolijidad y negligencia en materia de salud pública, sino también cómo las decisiones son tomadas bajo los mismos intereses de siempre, mantener el status quo, el estado de las cosas, sin que nada cambie, el típico gatopardismo chileno. 

Es el caso del manejo compasivo acuñado por Mañalich, ante algunos de los casos de fallecidos por covid 19, ¿Qué implica esta compasión del ministro de salud? ¿Estamos dejando morir a nuestros viejos porque son viejos y enfermos? ¿Quiénes vendrán después? ¿Dónde y cuándo se ha planteado esta discusión ética? ¿Quién lo decide? Y aún más ¿Cómo es posible que no se levante ninguna investigación ni cuestionamiento transversal ante las mentiras de Mañalich? Mentiras, sí. Han sido los propios familiares los que han salido a refutar tajantemente acerca de los antecedentes médicos de algunos de los fallecidos, ante la falsa información entregada por el ministro, sobre que estaban abandonados, postrados o tenían cáncer. 

Asimismo, ¿Qué tan reales son los números que nos entregan día a día desde el Minsal y cuál es la calidad de la información que recibimos? Desde el Colegio Médico se ha dicho que los testeos para detectar casos covid 19 que según Mañalich alcanzaban las 7 mil pruebas diarias a principios de abril, a lo máximo han llegado a 2.200 personas. Por otra parte, los informes covid 19 del Ministerio de Salud han ido variando desde el diseño, el detalle de los datos, hasta la metodología para cuantificar los casos e incluso han debido reconocer errores. Junto a ello está la polémica acerca de las compras mediante trato directo (sin licitación) de insumos relacionados a la crisis sanitaria que supuestamente se habrían realizado desde enero, cuando en realidad las órdenes de compra tienen fecha en marzo.

Sí, mantener el estado de las cosas. Lo vemos desde la arbitraria y tozuda postura del ministro de educación al imponer el adelanto de las mal llamadas vacaciones de invierno y la vuelta a clases para fines de este mes, (posición que ha debido ablandar ante el rechazo del Colegio de Profesores y de organizaciones de Padres y Apoderados) pasando por las postergaciones de pagos crediticios y deudas varias que suelen acogotar al grueso de la población, difundida como un gran salvavidas, pero que en tres meses más sólo nos ajustará aún más la soga al cuello. Son las largas filas para pagar el permiso de circulación en medio de la confusión de proyectos de ley y decretos de última hora;  son las largas filas en los supermercados ante los anuncios de cuarentena en algunas comunas (las ventas de este segmento aumentaron 52% durante la última semana de marzo según Nielsen Chile) son las aglomeraciones para recibir el bono covid 19 de $50 mil pesos. 

El grito 3. Guayasamin
El grito 3. Guayasamin

Mientras tanto el proyecto de ley que prohíbe cortes de suministros básicos (luz, agua, gas, telefonía, internet y tv cable) y que ya pasó al senado, recibió la amenaza del ministro de Energía Juan Carlos Jobet (ex presidente del directorio de AFP Capital) quien dijo presentará una reserva de constitucionalidad pues “afecta el derecho de propiedad, el derecho a desarrollar actividades económicas y representa una carga para el Estado”.

En materia laboral, ya son casi 57 mil empresas las que se han acogido a la ley de Protección al Empleo, con cerca de 800 mil trabajadores y trabajadoras afectados. Muchos de los cuales pertenecen al Retail y grandes empresas. Paris y Johnson pertenecientes al Grupo Cencosud, liderado por Horts Paulman (dueño del Costanera Center), Ripley, La Polar y Mc Donalds son algunas de las que ya se han acogido a la ley para utilizar el fondo de cesantía. También lo es Hites, empresa que ha obligado a sus trabajadores a firmar el acuerdo para suspender contratos, a punta de amenazas sobre el no pago de sueldos y quincenas. Mientras según la consultora Mercer, las empresas del retail han visto un aumento del 70% de sus ventas on line.

“No podemos matar toda la actividad económica por salvar vidas”, seguramente estas palabras del presidente de la Bolsa de Comercio de Santiago, Carlos Soublete o la sentencia del director de inversiones de la firma de asesoría financiera Larraín Vial, Juan Manuel Silva de que “Los próximos meses lo que va a ocurrir es una discusión muy grande, porque no podemos seguir parando la economía, y debemos tomar riesgos, y eso significa que va a morir gente” hicieron el eco esperado en Piñera, quien buscando camino a su ansiada “normalidad” y a pesar de la amenaza del peak de contagios para mediados de mayo, ha decido abrir “paulatinamente” el comercio bajo un protocolo sanitario acordado ya con la Cámara Nacional de Comercio. Medidas que en su grueso no significan una gran novedad en comparación a las ya tomadas hasta ahora y que a su vez han permitido que de igual forma el número de trabajadores infectados crezca. Anuncio que se suma a la orden de Piñera para que los empleados públicos reinicien labores presenciales.

Sindicato Sil Walmart

Es la discusión infructífera hasta hoy sobre las devoluciones de impuestos sin retención para los miles de trabajadores y trabajadoras a honorarios del país, a muchos de ellos se les descuentan, además, las deudas educacionales generadas producto una vez más, por políticas públicas que lejos de resguardar los derechos, han incentivado sistemáticamente el lucro y las ganancias de la banca a costa de profesionales que deben vivir con sueldos precarios y deudas sin fin.

Es la falsa premisa repetida sin desparpajo por políticos y medios de comunicación sobre la transversalidad del virus y sus consecuencias, como si a todos y todas nos pegara por igual. No, no es transversal, pues no es lo mismo ir y pagar por un examen para detectar el covid 19 en una clínica que asistir a un centro de salud pública y quedar a la suerte del protocolo de turno (el minsal lo ha modificado en 6 oportunidades) y del criterio de quienes deben decidir quiénes pueden o no acceder a saber si están infectados. 

No, no  es igual para quienes se mueven en helicóptero para escapar de la cuarentena, como para quienes deben obligadamente subirse al transporte público para llegar a sus trabajos y además exponerse a una sustancial multa por no usar mascarilla. No es igual el famoso “quédate en casa” para quienes habitan en más de 100 m/2 que para una familia que coexiste en viviendas “sociales” de menos de 50 m/2, o de quienes viven en los diminutos departamentos que proliferan en las distintas urbes del país gracias a la vorágine de la industria inmobiliaria sin planificación ni conciencia social. No es igual para las más de 47 mil familias que viven en campamentos sin seguridad en el suministro de sus servicios básicos, qué decir de quienes sin techo viven en situación de calle, debiendo sortear bajo la intemperie un contagio de covid 19, o de las más de 400 mil familias que no tienen acceso a agua en distintos puntos del territorio nacional (147 comunas se mantienen con escasez hídrica).

Steve Cutts
Steve Cutts

Es el mismo oportunismo de esta derecha descarada el que vemos en el intento de indulto y cambio de régimen carcelario a violadores de derechos humanos alojados hoy en Punta Peuco, mientras en las reales y hacinadas cárceles de este país, se propaga el virus sin ningún miramiento humanitario de los sectores políticos que hoy ostentan el poder. Quienes verán conmutada su pena por prisión domiciliaria son cerca de 1900 personas, versus una población penal que se acerca a las 50 mil. 

Son las cerca de 2500 personas que han sido encarceladas desde el 18 de octubre por su participación en la revuelta social. Presos políticos que permanecen en prisión preventiva, a pesar de que aun cuando fuesen condenados no arriesgarían penas privativas de libertad. Es el actuar de las diversas Cortes de Apelaciones que han fallado en contra de los cambios de medidas cautelares llevados por diferentes magistrados, como por ejemplo la persecución política en contra del juez del Séptimo Juzgado de Garantía, Daniel Urrutia.

Es una vez más el negocio de las Isapres, que han negado el pago de licencias médicas por covid 19 a 1 de cada 3 solicitantes, ante lo cual desde el ministerio del trabajo anunciaron que obligarán a aceptar y pagar todas las licencias relacionadas al covid19. Son las abismantes y típicas utilidades de las AFP. Ahora en tiempos de crisis, sólo AFP Capital y Hábitat esperan retirar en mayo 46 mil millones de pesos, mientras que las pérdidas en los fondos de pensiones alcanzaron 25 mil millones de dólares en marzo de este año.

El sistema económico instaurado en dictadura y consolidado por los conglomerados políticos durante las últimas 4 décadas no da su brazo a torcer y no ve en esta tragedia la posibilidad de caer, más bien toma fuerzas desde las mismas desigualdades sociales que evidencia esta pandemia porque continua manteniendo a la mayoría de la población bajo el mismo anzuelo, el de la precaridad laboral, la inseguridad económica, el empobrecimiento que genera el sobreendeudamiento y el acceso limitado al derecho a la salud, la educación y la vivienda.

Son estas injusticias sociales las que nos llevaron a un poderoso levantamiento popular en la rebelión iniciada el pasado 18 de octubre. Son las mismas exigencias por una vida digna las que se levantarán con más fuerza aún, una vez pase esta tormenta. Que Piñera se paseara por la Plaza de la Dignidad en marzo de este año en medio de la cuarentena por coronavirus no es casualidad, el “atacazo” fotográfico del mandatario frente a un grafiti que grita su dimisión, es sólo muestra de cómo las redes de poder continúan provocándonos una vez más. 

Viñeta llamada "Normalidad", por Imnoveja.

Todas las consecuencias económicas y sociales de esta Pandemia constituyen una nueva crisis del capitalismo, una nueva instancia para su autoregeneración y reproducción. Esas consecuencias golpean y golpearán en el futuro próximo a los mismos de siempre, será a costa de la clase trabajadora que este sistema buscará salir triunfante una vez más y que sus dueños perseguirán garantizar sus privilegios. Asumir de forma seria y consciente la actual lucha de clases, por un lado y el gran poder del capital, por otro, cuyas redes configuran no sólo la propia economía, sino que la política, los “grandes” medios, las dinámicas socio-culturales y las lógicas del “desarrollo y el progreso”, se convierte en un gran desafío

No, el covid19 no ha sido un atentado contra los intereses capitalistas, ni ha removido las bases del sistema, el piso no le está temblando por acción del virus, sino que ello viene efectivamente pasando de forma progresiva hace unas décadas, pero gracias a la resistencia de los movimientos indígenas, campesinos, ciudadanos, socioambientales, migrantes, de trabajadores, de estudiantes y feministas que han sabido articularse y mantenerse incorruptibles ante la persecución política, represiva e incluso criminal en contra de sus líderes e integrantes, denunciando la crisis estructural del sistema y su fracaso o éxito, dependiendo del lado que lo veamos. 

En este sentido, la crisis pandémica por covid19 le viene al capitalismo como anillo al dedo y eso es innegable, pues con la necesidad del distanciamiento social los distintos alzamientos producidos desde diversos territorios del mundo han debido detener su materialización en el espacio público y mediático. Si esta es una oportunidad para que el sistema capitalista neoliberal salga fortalecido, también lo es para el movimiento social ambiental clasista y feminista. Son estas las dimensiones que prevalecen y que aseguran que las confluencias políticas de los mismos se concreten en pos de la soberanía política, cultural, territorial y alimentaria.

A seis meses del 18 de octubre, les invitamos a cuidarnos, a estar atentos y atentas, a organizarnos colectivamente en  barrios y territorios, a fortalecer la articulación de redes y por supuesto a preferir el trabajo de los medios de comunicación que buscan aportar al análisis, desenmascarar al poder y al capital y fomentar la contrainformación para la emancipación popular.

Basta, Florinubes

* OTROS CRÉDITOS ARTÍSTICOS:

Deja un comentario