Editorial #2, Estallido en Chile:Somos el rugido social de un jaguar domado

Ilustración de Angie Vanessita

El nivel de injusticia social que se vive en Chile se ha acrecentado de forma brutal en las últimas décadas. Salimos de una larguísima y sangrienta dictadura, a la que aún muchos aplauden sin desparpajo, para entrar a una transición democrática que nos embaucó con la ilusión de la alegría, haciéndonos creer que éramos un jaguar fornido y poderoso, mientras tras bambalinas permitió que el modelo económico que hoy nos castiga se fortaleciera.

Los factores que han incidido en la precarización de la vida en esta orilla del continente sudamericano son muchos. Los altos niveles de endeudamiento, existen más de 4,5 millones de morosos; las alzas a las tarifas de los servicios básicos, la electricidad ya se elevó en un 10% y aún se espera una segunda alza; la no garantía estatal de los derechos humanos básicos como vivir en un medio ambiente libre de contaminación, cuántos han visto cómo sus territorios se han convertido en zonas de sacrificio; el derecho a una educación pública y de calidad, que en realidad sigue siendo una mala educación que segrega, reproduce desigualdades y además nos endeuda descaradamente; el derecho a la vivienda, los campamentos aumentaron de 2011 a 2018  un 53%, existen más de 800 campamentos en todo el país; el derecho a la salud, 26 mil personas se murieron el 2018 en listas de espera; las miserables pensiones de las AFP; y un largo etcétera.

Realidades que alejadas años luz de quienes gobiernan a su antojo, han dejado un cúmulo de frustraciones y de impotencia que en algún momento de nuestra historia reciente iban a estallar y a desbordar un país repleto de injusticias y contradicciones

Contradictorio, pues tenemos una inequidad del terror. El modelo económico neoliberal en el que hoy millones de chilenos y chilenas debemos sobrevivir aplasta a la mayoría y privilegia a unos pocos. La desigualdad en el salario es una realidad transversal que por supuesto incide directamente en la calidad de vida de quienes ponen su fuerza de trabajo subvalorada a manos de quienes acumulan y especulan con el capital. En Chile, el 54% de los trabajadores y trabajadoras gana menos de $350 mil pesos.

Todo ello en un contexto nebuloso, desleal e impune, donde la desfachatez no tiene límite. Los diversos casos de corrupción, donde año tras año vemos cómo parlamentarios de diferentes partidos políticos entran y salen de tribunales, sin tener ni una consecuencia que marque un antes y después, los mismos que luego se ponen de acuerdo sin tapujos ni trámites a la hora de subir sus dietas. La ineficiencia de empresas de servicios básicos como ESAL o CGE que han sido responsables de que ciudades como Osorno, Pto Octay, Pucón, Curarrehue y otras queden sin suministro de agua potable o electricidad hasta por semanas. Los casos de colusión de los pollos, las farmacias, el confort. Los perdonazos multimillonarios del SII, sólo en el 1° semestre del 2018 se condonaron más de 32 mil millones de pesos a grandes empresas. El Pacogate con el desfalco de recursos públicos a través de carabineros – 28 mil millones de pesos- que según una nueva investigación podría sumar 16 mil millones de pesos más.  El desfalco y desvío de dinero desde el Fondo Reservado del Cobre en las Fuerzas Armadas, también conocido como Milicogate, más de 10 mil millones de pesos. Los constantes cambios de camiseta entre directores de grandes empresas que pasan a asumir cargos administrativos en los distintos gobiernos y vive versa, sin ningún miramiento público al conflicto de intereses. Éstas y tantas otras son las mañas perversas de este Chile dolido y violentado día a día.

Las consecuencias del saqueo de los bienes naturales nos tiene en la más pura incerteza frente a lo que se viene en materia de cambio climático, éste se ha convertido en el caballito de batalla de muchos quienes lo culpan de la sequía, escasez hídrica, agotamiento de recursos marinos, reducción de especies nativas y desertificación. Ni desde la clase política, ni desde los medios de comunicación masivos se ha hecho un mínimo análisis serio sobre las lógicas de consumo y de producción actuales fomentadas por este sistema político y económico devastador que lanza desesperados zarpazos, frente a una ciudadanía que ha sido capaz de organizarse en los distintos territorios y levantar, a pesar de la represión estatal y presión política, movimientos socioambientales en defensa de los bienes naturales comunes y en lucha contra los distintos proyectos hidroeléctricos, industriales y extractivistas. Los Pueblos Originarios que siguen sin ser constitucionalmente reconocidos,  engrosan las cifras de pobreza y en el caso de comunidades del Pueblo Mapuche en resistencia son, además, reprimidas, criminalizadas y judicializadas.

No, no es sólo el alza a las tarifas del metro. Es la precarización de la vida la que se ha levantado rabiosa por estos días en el país. Son los abusos de un sistema que continúa enriqueciendo a la elite política y a quienes ostentan las esferas de poder. Los mismos que tienen cabida en los medios de comunicación masivos serviles a los intereses de los grupos económicos que se esfuerzan por mantener el estado de las cosas.

A tres días de que el Estado de excepción constitucional se haya ido extendiendo por distintas regiones del país, millones de personas continúan manifestando su descontento y de paso cientos de ellas, recibiendo la brutal represión de carabineros y militares, recordando las viejas prácticas de la dictadura. Desde la invocación de la Ley de Seguridad Interior del Estado el pasado viernes 18 de octubre, las decisiones políticas continúan siendo erróneas. No queremos más muertes ni lesionados en este autogolpe que ya en menos de una semana ha dejado casi una veintena de fallecidos, casi 2 mil detenidos y centenares de heridos.

Mientras la prensa nacional criminaliza, sensacionaliza, calla u omite, medios como Proyecto Aurora dan la pelea en el deber que nos compete. A una semana de iniciar este camino los invitamos a contrainformarse con nuestro trabajo, el que hacemos con toda la convicción de que urge tomar el sartén por el mango y exigir lo que es justo, en la medida de lo imposible.

#ChileNOPARA #ChileNOSECALLA

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