"Luego vinieron gente desnuda":Celebremos la descolonización

Octubre de 1992 (exactamente 12, para quienes siguen las efemérides) fue un punto de inflexión para lo que tradicionalmente se ha venido celebrando como “Día de la Raza”, “Día de la Hispanidad”, “Aniversario del Descubrimiento de América”, “Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural”, “Discovery Day” o “Columbus Day”, según el país; pero que en la actualidad ha tenido algunas eufemísticas variaciones, como “Día del Encuentro de Dos Mundos” o “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”.

No obstante, las diferentes denominaciones para esta celebración no logran recoger cabalmente la complejidad de las visiones implicadas en el evento histórico al cual hace referencia. Por lo mismo, en Bolivia el año 2011 se dio a la fecha el nombre de “Día de la Descolonización”, o en Venezuela en año 2002 se designó esta fecha como “Día de la Resistencia Indígena”.

Evidentemente, no se trata de un problema sólo semántico, porque a través del lenguaje se construyen realidades.

Entonces, ¿cuál es el problema de fondo? Diría básicamente que el hecho ocurrido aquel 12 de octubre de 1492 supuso un evento que puede ser interpretado, al menos, de dos maneras muy diferentes; de modo que es necesario reconocer ambas interpretaciones de la realidad. Lo cierto es que hemos superado el tiempo en el cual se imponía una de las visiones, a saber, la del que irrumpió, de quien llegó abriéndose camino a lo supuestamente nuevo.

De lo que se trata hoy es de relevar aspectos relacionales significativos en lo que fue una suerte de “choque imprevisto de dos mundos”, como la necesidad de reconocimiento de los otros -en tanto legítimos otros- en sus particularidades, la urgencia de reconocer los excesos producidos durante este “choque” y la importancia de generar diálogos con reflexión crítica, capaces de evidenciar los aprendizajes que hemos logrado.

La lectura de los diarios de Colón muestra a los otros como una parte más de la descripción que hace de la naturaleza y los paisajes. Así, prácticamente los otros no existen a los ojos de Colón, no logra verlos en sus singularidades porque las diferencias desbordan su mirada: “Luego vinieron gente desnuda”, dice Colón el mismo 12 de octubre de 1492. La desnudez, para él, aleja a la gente de la cultura y la hace ser parte de la naturaleza. Esta primera visión consagra el despojo, la ausencia y la carencia como metáforas para reconocer a los otros.

De esta experiencia debemos aprender y dejar atrás a las miradas cargadas de prejuicios, estereotipos y estigmas sobre los otros, especialmente cuando esto se traduce en formas de discriminación y exclusión.

La creciente complejidad de nuestras sociedades y culturas nos sitúa con frecuencia en el encuentro con otros. En estas situaciones debemos ser capaces de evidenciar que hemos aprendido a ver al otro en sus particularidades y reconocernos en él, para reconstruir en conjunto espacios para un mejor vivir, en los cuales tengan cabida quienes han sido sistemáticamente marginados. Celebrar la descolonización parece ser un excelente modo de avanzar.

* Columna de opinión publicada originalmente en VerdadDigital.cl, y republicada en Proyecto Aurora con autorización del autor.

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